Año 1621: "[...] En la muy peculiar corte de los Austria el poner diariamente la mesa de su Majestad, era tarea más complicada que hacerlo para cien comensales en nuestros días. Solamente para que el rey pudiera tomarse un traguito de vino, el ujier de sala llamaba al gentilhombre de boca al que correspondiese el turno de copero, y ambos en comitiva, seguidos de la guardia, se dirigían a la bodega. Allí el sumiller de bodega daba al copero en una mano la copa de su majestad y en la otra la de la salva (cata que alguien tenía que probar previamente para asegurarse que el vino no estaba envenado); el sumiller cogía un jarro y una salvilla, donde colocar la copa de su majestad, y el ayudante de sumiller los frascos de vino y agua. Volvía el ujier seguido del copero, este del sumiller, este del ayudante, y detrás de todos ellos la guardia, al salón donde en un aparador se colocaba todo esta cacharrería, permaneciendo tapada la copa del rey. El copero se mantenía atento, mirando siempre a su majestad, para servirle la copa a la menor seña. Cuando esto ocurría se dirigía aparador, donde el sumiller descubría la real copa y la llenaba a la vez que la de salva; le daba la de salva al médico de semana que se la pasaba al copero; el copero volvía a cubrir la del Rey y llevaba ambas a su Majestad, precediéndole en comitiva los maceros y el ujier; este último descubría la del Rey con la mano izquierda, la tomaba luego con la derecha, a la vez que cogía con la izquierda la de salva, bebía de ella mientras daba al Rey la suya; luego hincaba una rodilla en el suelo, y mantenía debajo de la real papada la copa de salva mientras el Rey bebía, para que no se mojase el regio vestido si caían gotas. [...]"
Año 2010: 3 millones de funcionarios
Fuente Histórica: LaDruida.com: El Rey que se asó
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