miércoles, 24 de febrero de 2010

Peores pŕacticas empresariales

De la misma manera que las grandes empresas siguen sin cumplir la normativa sobre la publicidad, tampoco tienen complejos a la hora de utilizar malas artes en su gestión diaria.

Lo más sorprendente es que las malas prácticas son sectoriales, no limitadas a alguna "oveja negra", por lo que la intervención de las agencias de control debería ser automática y general. ¡Santa inocencia! En la RBSP solo se actúa de forma sistemática contra los débiles.

Adjunto la lista de los candidatas a peor práctica empresarial del año.

Cláusulas suelo en las hipotecas. Para evitar que las cuotas de las hipotecas se redujesen en paralelo a las bajadas del Euríbor, el sector bancario aplica unas cláusulas suelo que nunca mencionó su publicidad y de las que en muchos casos ni siquiera advirtieron a los usuarios antes de firmar los contratos.

Cobrar por atender consultas y reclamaciones. Utilizando teléfonos con prefijo 807, numerosas empresas se lucran a costa tanto de las consultas de sus clientes como de las reclamaciones que plantean quienes sufren problemas con la calidad de los productos o servicios prestados o retrasos en la entrega de artículos.

Recargos de las compañías aéreas. Empezaron hace años aplicando un recargo por la emisión de los billetes y hoy muchas aerolíneas ya cobran hasta por embarcar o llevar maletas e incluso facturan servicios que son opcionales, como seguros o comida a bordo que aparecen preseleccionados durante el proceso de venta por Internet.

Irregularidades en las facturas eléctricas. Las eléctricas cobraron irregularmente millones de euros al aplicar la subida de tarifas que entró en vigor en enero de 2009 a energía consumida en los últimos meses del año anterior y sólo los devolvieron en las comunidades autónomas donde fueron obligadas a refacturar a raíz de las denuncias.

Spam telefónico. Llaman reiteradamente a las horas más intempestivas para vender servicios de telecomunicaciones, préstamos, seguros y todo tipo de productos y servicios. Hacen caso omiso a las peticiones de los consumidores de que no vuelvan a ser molestados y utilizan números ocultos para que no puedan reconocer el origen de las llamadas.

Fuente: de nuevo Facua.org

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