"[...] La evidencia empírica nos muestra que no es necesario tener una administración repleta de funcionarios para reducir la corrupción. Por ejemplo, los dos países menos corruptos del mundo en 2008, Suecia y Nueva Zelanda, eliminaron hace años el estatus funcionarial para la gran mayoría de sus empleados públicos, que en la actualidad se rigen por la misma legislación laboral que cualquier trabajador del sector privado.[...]"
Víctor Lapuente Giné, profesor en el Quality of Government Institute de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).
Visto en ElPais.com.
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