"[...]A un país de once millones de ciudadanos en el umbral de la pobreza no se le pueden refregar por la cara once millones de salario de una sola persona. A un país que no encuentra un euro de crédito en la banca no se le puede decir que las cúpulas bancarias hacen un festín de cientos de millones. Y ante eso, sólo cabe una petición: señores del privilegio, si no quieren que se incendie la calle, no provoquen, por favor. [...]"
Fernando Ónega en LaVanguardia.
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