Francesc Marc Alvaro sobre las chapas prohibidas en barcelona:
"[...]Veo poco atrevidas las chapas en cuestión. Son un divertimento de fin de curso; es meter sólo la puntita. Los diseñadores de la cosa deben ser de una prudencia propia de las hijas de María, se quedan cortos. Si uno quiere ser irónico de veras, debería hacer una chapa donde se viera, por ejemplo, una escena que yo contemplé el otro día en el Raval: un individuo derribó a una abuela para robarle una joya. O un pin que evoque las distraídas noches de los vecinos de algunas calles donde conseguir dormir, sobre todo los fines de semana, es imposible. U otro donde se haga homenaje –irónico, eso sí– a las bandas que consiguen que los alumnos de algunas escuelas vivan la aventura de ser atacados y robados, complemento ideal de las clases. O la chapa donde se vea un ciclista del bicing que circula a cien por las aceras. O –y no pido cobrar por ninguna de estas ideas– un pin con el dibujo de un hombre en bolas al lado de una mujer con burka, imagen de síntesis que haría las delicias de muchas almas puras que viven y trabajan en esta metrópolis tan divertida. Sean valientes, diseñadores y libreros enrollados: clávenla hasta el fondo.[...]"
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